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¿Cambiar el mundo o cambiar tu realidad?


Transformar la realidad propia, modificar las circunstancias condicionantes del inconsciente, a través de la conciencia, o simplemente superar los obstáculos que uno mismo se pone para no alcanzar los objetivos anhelados, debe ser por lejos, una de las metas más harto complicadas de realizar. Incluso, cambiar el mundo, revolucionar, con fines positivos a la sociedad en la cuál uno se desempeña o deslizarse cada día en una comunidad mejor, puede resultar una tarea sumamente sencilla.


Bastaría con un lápiz y un papel, cómo para imprimir con palabras los deseos que podrían aparecer como ineluctables o inalcanzables. Es más si uno se abstiene de la mentada salida, que quizá peque de romántica, podría desandar la ruta de emigrar a otras ciudades, forjarse microcosmos, donde imperen en forma parcial la abstracción, la distracción o el divertimento y en definitiva poder entender, en toda su dimensión, lo dificultoso que resulta el modificar algún aspecto íntimo o que provenga de uno mismo y que atenta contra los propios deseos o la propia realización.
Por más trillada que resulte la frase, el primer paso es reconocer el problema, claro que no basta únicamente con ello. Cuando por esas laberínticas razones, casi inexpugnables, los ojos se enturbian y empiezan a percibir la realidad bajo una tonalidad renegrida, o cuando los oídos aprecian los desafinados y exasperantes tonos de las melodías más tristes y melancólicas, o cuando por las fosas nasales ingresan los aromas más nauseabundos y horripilantes, dignos de un lodazal putrefacto; todo se inicia, cuál perfecto círculo vicioso. El misterioso comienzo no hesita ni se amilana y avanza con magnánima fuerza para activar otros pasos que desembocaran en una percepción, de uno mismo, tan desajustada como negativa.
Los sentidos reproducen equívocamente lo percibido, por la activación en el cerebro de un mecanismo que se obstina en decodificar los mensajes del exterior como señales negativas o directamente como agresiones directas a la propia subjetividad. Por lo general, se suma amablemente, la ansiedad, que impulsa a una falsa desesperación como para cambiar lo que se da por cierto, pero que proviene de una fuente errónea. Las percepciones negativas en compañía de la ansiedad, se mezclan y buscan en forma frenética al dolor. A este por lo general se lo consigue, al recordar, también con injusticia, hechos o sucesos dramáticos o trágicos. Con estos letales elementos, en conjunto, se dispara la destrucción (autodestrucción) de la estima (autoestima) que fluye vía una fuerte crisis de llanto, el inicio de una depresión o un nudo gordiano en la garganta.
Sin embargo, para no decaer en lo individual, quiénes poseen la maldición de tener el concepto de lo colectivo, trasladan eso mismo, cómo para intentar, además de cambiar uno, cambiar también el mundo, el derredor.
Las terribles desigualdades, que amparaba el estado, entre un puñado de ciudades privilegiadas y las no tan populosas, pero numerosas, urbes del interior, sometidas a la pobreza y la indignación, más la obscena y aberrante injusticia en la distribución de los ingresos, que favorecía a un minúsculo patriciado, atiborrado de lujo y suntuosidad, a expensas de las mayorías sufrientes y arropadas de necesidad e insuficiencia, se encontraban, justificadas y protegidas por una realidad de hecho, que se transformaba en tradición, pese a ser claramente violatorias de las leyes fundamentales y principios morales, que hubimos de jurar en nuestra fundación como nación. Esta contundente e inaceptable realidad, había que asimilarla, comprenderla, masticarla y procesarla, con profesional sesudez y con una gélida grandeza. Nada se podía realizar, ningún tipo de cambio, o de incipiente intento de modificación, sin el anterior, y costoso, paso obligado. Uno no podía darse el lujo de actuar bajo irrefrenables impulsos, o deseos imperiosos de inmediata transformación, porque no existía margen alguno, para caer en la mera sed vengativa o en la conducta del revanchismo. No sólo porque los cambios, de ninguna naturaleza, ocurren de la noche a la mañana, sino también, dado que agitar vanamente los ánimos, podía generar una respuesta contraproducente.
Cuanta razón tenía aquél filósofo alemán que planteaba que la vida es una continua pugna de voluntades que se combaten unas con otras, a los fines de hacerse con el poder. Pensaba, con un dejo de profundidad, en el tipo que había ingresado a la locura cuando abrazó un caballo.
Todo terminaba en un sueño, que comenzaba así : Era al mediodía, en un anodino barrio de las afueras de la Ciudad de Corrientes. Estaba vestido con un buzo blanco, que tenía impreso en la parte del pecho, una marca de ropa internacional, que comenzaban a inundar nuestros locales de vestimenta. El olor nauseabundo a letrina, que penetraba todos los espacios de esa casilla de material, con piso de tierra, me había quitado el apetito. De todas maneras, me tuve que sentar en la mesa. Mi padre, estaba haciendo política y me había llevado para que lo acompañara. Una señora gorda, con pelos cerdosos y uñas negras, con una gran olla en la mano, me puso, sin consulta alguna, una porción de carne con sopa o puchero. Los perros sarnosos, que se divertían con mis piernas, se acercaban a la espera de un hueso.
Gracias, ya comí, fue mi respuesta. Alejé el plato rebosante de grasa, bajo la mirada picaresca y risueña de los dueños de casa, y bajo la oprobiosa y violenta mirada de mi padre.
Una vez dentro del auto, mi acción era duramente recriminada. No podés despreciar lo que esa gente te brinda, por más que sea humilde, y no sea rica la comida, hay que comer igual. Hube de dar un sinfín de vueltas en la cama, observé el reloj, que en rojas letras, indicaba que eran las ocho y veinte de la mañana.
En el mundo de lo onírico, de los sueños, como de las fantasías, de los deseos, como la acción de los oportunistas y que reptan lugares de casualidad, las cosas se forjan de un día para otro, sin embargo, en el concreto, más cruel, de la realidad profunda, los cambios tanto personales, y más aún sociales, llevan sus tiempos, sus procesos, no son evidentes en lo parcial, pero sí existen, muchos, que en la actualidad, son vistos como loquitos, llaneros solitarios, petardistas, que están cambiando por dentro y con ello, en un tiempo más, serán los protagonistas del cambio de afuera.


Dispersión

“Lo que verdaderamente se trata de comprender, es el hecho de que las buenas leyes de por sí no son capaces de hacer mejores al estado ni a los ciudadanos. De otro modo sería muy fácil infundir con la letra de la ley el espíritu de un estado a todos los demás. Sin embargo, ya en Platón veíamos que se había abierto paso la conciencia de que las leyes como tales no sirven de nada si el espíritu, el ethos del estado no es bueno de por sí, pues el ethos individual de una sociedad es el que determina la educación de los ciudadanos, el que forma el carácter de cada uno a su imagen y semejanza” (de Werner Jaeger, Paideia), Por tanto lo que observamos en este brillante pasaje es básicamente de infundir a la ciudad, o polis para los griegos, de un buen ethos o espíritu y no de dotarla de un mayor número de leyes especiales para cada campo de la vida. Son incluso más explícitos y sorprendentes los testimonios de los grandes hombres griegos cuando se refieren a la falta de justicia y lo que ello provoca. “ Movidos por la avaricia, los caudillos del pueblo se enriquecen injustamente; no ahorran los bienes del estado ni los del templo ni guardan los venerables fundamentos de la justicia, que contempla silenciosa el pasado y el presente todo y acaba infaliblemente por castigar. El castigo divino no consiste ya, en las malas cosechas o la peste, sino que se realiza de un modo inmanente por el desorden en el organismo social que origina toda violación de la justicia. En semejante estado, surgen disensiones de partido y guerras civiles, los hombres se reúnen en pandillas que sólo conocen la violencia y la injusticia, grandes bandadas de indigentes se ven obligados a abandonar su patria y a peregrinar servidumbre”. Asombrosamente actual es la descripción de esta Grecia del Siglo VI a.c, que ha perdido la justicia social y padece los señalados sufrimientos. Claro que los Griegos entendían a esta problemática como de índole política, pero inserta en la faz del comportamiento espiritual del pueblo, por tanto encontraban las soluciones dentro de la educación moral, dentro de los ideales y de los valores de la sociedad. Como anteriormente se hizo referencia no generaban una burda e ineficaz acumulación de leyes, simplemente buscaban el punto neurálgico dentro del comportamiento humano del pueblo. No es casualidad que las palabras transcriptas de los pensadores griegos, resuenen hoy como muy cercanas, hasta casi proféticas, pese al paso de más de 2.500 años, las situaciones gráficas son casi similares de lo que padecía aquel lejano pueblo, pero a la vez cercano, con el nuestro hoy en día.
Tampoco es casualidad que casi nadie, en nuestra actualidad se dedique a bucear seriamente en la historia de las grandes culturas como para encontrar similitudes que puedan darnos idea de alguna solución social de fondo. Por tanto es de suma necesidad, seguir hablando y tratar de reconocer la esencia espiritual de nuestro pueblo.

Sí uno pretende, establecer una comunicación con un gobernante, y debe para ello, llamar repetidamente sin recibir respuesta, o lo que es peor, hablar, dialogar, acordar algo, y luego ser engañado ante el incumplimiento de lo pactado ¿qué se puede expresar, desde la honestidad intelectual, con respecto a ese funcionario?
Los tenedores de responsabilidades importantes, deben combatir con más ahínco sus miserias personales, los hombres de poder, tienen que evitar que en su actividad laboral, se les filtren las mugres naturales.
Si gobernaran sin dormirse en los laureles, sin creerse en los hacedores de la historia, sin necesidad de pisotear al rival, sin tanta complicidad de timoratos, prestos a la pleitesía, si verdaderamente combatieran a la pobreza, la desigualdad, la injusticia y la corrupción, sin mirar color o apellido, a nadie se le ocurriría observar, cuanto sale la ropa que visten, si son fieles a sus parejas, si se pasan con el escocés o sí necesitan de un papagayo por las noches.
Huérfanos

Federico tenía razón, era fácil matar a dios con una frase, más no así matarlo desde el concepto, de sentir esa orfandad de que no exista nada, ni más allá ni más acá, de que tan sólo todo es un siniestro juego, ni siquiera del más fuerte, del más apto o del más vivo, tan sólo se trata del fatídico juego del más culón, del más ojetudo, o si usted lo prefiere, dado que poéticamente reside el hombre en esta tierra, del más antojadizamente visibilizado por el azar.

Pero, siempre se encuentra la vuelta, sí no, no existiría la esperanza, y para aquellos que no somos huérfanos reales, pero siempre nos hemos sentido tales, desde el amor o desde la referencia, todo se vuelve un poco más sencillo, el dolor, la injusticia, la hijoputez de la vida, es más pasable, digerible, dado que no hay a nadie a quién echarle la culpa, mucho menos poder compartir esa sensación horrible, pero que, paradójicamente, va cejando, se va desvaneciendo, como nosotros mismos, para finalmente llegar a esa nada que sencillamente debe ser grandiosa por esa razón y sensación más que nada, de nada, valga la redundancia.

Igualmente esa orfandad, es compartible, si llegamos a sentir cosas como las siguientes:

Así nos sentimos cuando, el empleador no nos da otra opción que no sea un trabajo en negro, o cuando uno como empleador, no tiene posibilidades económicas o de tiempo (para lidiar con la burocracia) para contratar un trabajador con todas las de la ley.


Así nos sentimos, cuando desde el mismo estado se pagan complementos o aumentos que son no remunerativos y que no ingresan en los aportes jubilatorios, o cuando se realizan contratos de locación de servicios, que tampoco incluyen aportes u obra social, o se renuevan los contratos, cada cierto tiempo, subyugando al empleado a la transitoriedad, incumpliendo los escalafones y atentando contra la estabilidad laboral.
Así nos sentimos cuando vemos por los programas de televisión, que el éxito no esta asociado al estudio o al trabajo, sino a la exhibición de las partes pudendas de señoritas abotagadas de silicona o la comicidad de conductores televisivos que para darse aires de intelectuales, publican libros a mansalva, a los fines de contribuir con el acervo cultural de nuestro país.
Así nos sentimos, cuando ya, más que ultrajado el principio de autoridad, las candidaturas políticas, no sólo que siguen en las mismas manos de los de siempre, sino que además, y no conforme con tamaña actitud antidemocrática, ahora avanzan con la no importancia del principio de al menos deslindar un proyecto o una propuesta, destrozando hasta el más común de los sentidos.
Así nos sentimos, cuando los medios de comunicación, regados por la voluptuosidad generosa de las pautas publicitarias, que se elevan sideralmente en años electorales, ocluyen con el poder de la indiferencia, las voces ciudadanas que sin intenciones políticas o con aquellas que no tienen la posibilidad de pautar, intentan construir con la crítica, un porvenir más ecuánime.
Así nos sentimos, cuando la indigencia y la pobreza, que azota más allá de la general paz, se ha convertido en un paisaje natural de nuestra geografía.
Así nos sentimos y actuamos. Sí podemos conseguir un falso parte de enfermo, no dudamos en hacerlo, para disfrutar de la señal de cable, por la cuál no pagamos, ya que estamos colgados. Iremos al supermercado, tratando de pagar en la cola con menos personas, por más que sea la fila para embarazadas y discapacitados y ni estemos ni seamos. Intentaremos, hacer pasar la moneda o el billete falso, que aquella noche oscura nos diera el taxista o remisero. Evitaremos el pago al fondo del incentivo docente, y también el darle la moneda al cuida-coche, total no ha ganado ni una licitación para estar donde esta y nuestro auto no ha sufrido daño. Si expedimos boleta o factura en nuestra actividad preguntamos al cliente si la necesita, y sí vamos como cliente, preguntamos al comerciante, sí nos hace algún descuento si no nos expide el comprobante de pago. Protestamos porque en la escuela de nuestros hijos, hay ratas, humedad y los pupitres están destrozados, pero desaparecemos cuando hay que colaborar con la cooperadora o cuando nos cobran algún impuesto. Formamos parte de uno de los países en donde se lee menos de un libro por año, pero nos agolpamos en la feria del libro, para tomar gratis la clase de reiki brindada por la editorial esotérica.
La esperanza que no siempre es lo último que se pierde, en este caso, se encuentra en las generaciones más jóvenes, que podrán ejercer el debido y natural proceso de la rebeldía, tratando de trasladar a la inmoralidad y la ilegalidad, al lugar que les corresponde, sacándolas del reinado actual que tienen sobre nuestras normas, usos y costumbres.
Revelarse ante lo establecido, ante el sistema de castas constituido, que representa que en Corrientes, sólo se pueda hacer carrera, chupándole las medias, u otras cosas, a los capitostes de turno, enrostrándoles, en caso de ser posible, la denigración que nos generan esas actitudes vergonzantes que sostienen un estado de cosas lastimero y aborrecible.
El destino quizá no nos tenga reservado nada mejor, pero si nos quedamos callados, como diría Maradona, la tendríamos adentro, al menos, que sepan que no la queremos adentro, todo afuera, por construir una Corrientes mejor, erradicando esos preceptos que estos orangutanes de la desidia, sostienen a más no poder.
Me Veras Caer

Resulta cada vez más complejo, ponerle palabras, encontrar metáforas y asociar hechos cotidianos, con paradigmas que constituyen el núcleo duro de nuestra conformación cultural, que en definitiva es la piedra fundacional, que explica, a los pocos que se quieren preguntar, porque estamos como estamos.
Por lo general, el no estar satisfecho con el presente, tiene una estricta relación, con lo económico, un simple mortal arrojado a este mundo de consumo inusitado, se ve y se siente como objeto ante una sociedad de consumo que lo trata, cómo un número de cliente, cómo una variable estadística de cuanto y que compra en el supermercado o en las casas de ropa, porque no, electrodomésticos.
Eso mismo genera un status primigenio, el teléfono celular de última generación o las computadoras que hacen llamadas, ya constituyen una diferencia tajante, ni que hablar de un vehículo, un plasma de tantas pulgadas, o una computadora, versátil, minimalista con cierta apreciación estética.
Aquellos que por herencia familiar, tocados por la varita de ser amigos de un poderoso de turno, o afortunados por estar en el momento justo con la persona indicada, se mantienen o ingresan, a ese pequeño círculo, cada vez más estrecho y por ello mismo más excitante a pertenecer.
Los conceptos se trastocan, quién pregonó aquello de que trabajando y con sacrificio se logran las cosas, debería ser enjuiciado públicamente, los fiscales de turno deberían iniciar causas por “instigar al delito” a los que aún se guían por este principio ramplón, que conduce a inequidades tales como, victorias morales o tranquilidad espiritual.
Toda esa literatura débil, tendría que ser enajenada de la biblioteca universal, o al menos situada, correspondientemente al sector de ciencia ficción, a un mundo paralelo, dado que la misma, fácilmente se propaga en la institucionalidad educativa, a los efectos, sospecho, de desalentar a las futuras generaciones a modificar lo establecido, que beneficia a los pocos que pertrechados, de los conceptos fundamentales y sus mecanismos (es decir, imprentas, sistemas de información, etc) se nutren de miles de educandos que intentarán vanamente aplicar un código en un afuera que lo tiene como una simple fábula exótica.
Sin ánimo de plantear cambios, al tan modificado sistema educativo, en determinados establecimientos escolares, sobre todo, aquellos donde asisten los borregos de la clase dirigente, la materia principal, debería ser el recreo, para que entre los pares, vayan consolidando una amistad por intereses, que en un futuro siga conservando lo establecido, los hijos de un empresario, de un político, de un miembro del poder judicial, muy difícilmente, vayan a desertar de sus destinos heráldicos, y necesariamente, el precedente de cambiar figuritas, se transformará con el tiempo, en cambiar billetes, poder, etc.
Para los que ganan moralmente la batalla, los exitosos del espíritu, quedará el aglutinarse para ver como pintan la escuela, como la mejoran, la foto con el gobernador, con el intendente, y ahí sí aplicar el concepto de un afuera idílico, que plantea oportunidades, que uno progresa, sí logra superarse por intermedio de los textos de los enciclopedistas. No vaya a ser cosa, que los choznos, nietos e hijos de pobres, en un determinada generación, se den cuenta, que todo es un engaño del sistema, para que no se junten, para que no construyan lazos colectivos, que los pongan a pensar como modificar el statuo quo, que los mantiene, como condición necesaria y suficiente, al margen, para que exista el círculo. Ya que estamos con lo educativo, en matemática básica, sí trazamos un rectángulo, lo que está por fuera del trazo, es necesario e indispensable, para que exista el rectángulo, sin ir más lejos y continuando con la matemática, no existen
números, son elucubraciones sociales, son postulados de un sistema que nos ordena, como el matrimonio, que hasta hace poco, sólo era para personas de sexos diferentes, un convencionalismo, ganado, a sangre, fuego, hambre y votos. Para concluir el ejemplo de los niños que no serán parte de las decisiones, pero si por los que supuestamente se toman las decisiones, el recreo tiene que ser muy corto, no vaya a ser cosa, que un futuro, los que hoy juegan a las figuritas, mañana jueguen a la revolución.
Lástima que la ciencia aún no haya arribado a concebir la pastilla que libere a nuestra clase dirigente de la culpa, lástima que la psicología no le encuentre solución sino simplemente tratamiento. En este hiato histérico, radica el gris, mediante el cuál, un discurso político, es necesariamente, casi por definición, mentiroso.
Puede existir una vocación, básicamente culposa, de resolver los problemas de la gente más necesitada, al tratar de materializarla, los problemas se agolpan. Los recursos no alcanzan, no puede haber generación de los mismos, para que alcancen, sino no se modifica el sistema, y ante tal situación el político, se encuentra que no es más que un títere que sólo ejecuta órdenes de un sistema preestablecido, pero claro, el político, también por definición, y más que nada porque también fue educado con la fábula que cobija la esperanza, puede creer que con simples variaciones (párrafo arriba no por casualidad comentábamos la modificación del código civil en relación al matrimonio)y con tiempo, las cosas cambiarán. En el mientras tanto, que en realidad después se descubre como eterno, sólo le puede resolver los problemas a sus más allegados, a sus amigos, a sus parientes, a sus compañeros o correligionarios de batallas.
El sistema es tan perfecto, que todos somos sus más conspicuos defensores, incluso sin darnos cuenta, este mismo texto, es una acérrima defensa del mismo, no me nacería blandir un arma para cortar cabezas y decir basta.
Sí hace 200 años, pertenecíamos al reino de España, y un grupo de revolucionarios, se convenció que el sistema estaba agotado, si hace 100 años, se introdujo el voto universal, si hace más de 50 años se establecieron los derechos del trabajador, sí hace un poco más de 25 años recuperamos la democracia, seguramente en una X cantidad de años, nuestra sociedad, avanzará a un cambio de cosas, una revolución o como quieran llamarla, quizá el propio sistema colapse, para retransformarse y para que en definitiva, no nos terminemos autodestruyendo, o matándonos entre nosotros mismos, este actual estado de cosas, la verdad que no da para mucho más, o para muchos más, una simple letra, es la diferencia tan corta y a la vez tan profunda que nos da la clara pauta, que los que hablamos, nos leemos y aún más nos podemos entender, somos los mismos de siempre (que para perjuicio de nosotros mismos, cada vez queremos ser menos) mientras los otros
están terminando de construir un conjunto de valores, de códigos, de formas, ni siquiera por sentido de la organización, sino por instinto de supervivencia, que más temprano que tarde, nos impondrán por ley, o al menos lo intentarán, y en tal momento, todo podrá pasar.
“Nada cambiara, Con un aviso de curva, En sus caras veo el temor, Ya no hay fabulas
En la ciudad de la furia”. Extracto de Canción de Soda Stereo
Un poco de amor francés
Empantanado en espeso y lúgubre lodo, uno consigue en tal particular estado abstraerse de una visión egocéntrica del mundo, desligarse de ambiciones desmedidas, alejarse de pretensiones inalcanzables y se permite tan solo entregarse por completo al sujeto con el cuál se construye el amor. Pasear despreocupado bajo la única y absoluta compañía de la sombra hecha carne, compartir la eternidad del tiempo, con el bálsamo fiel de esa imagen reflejada de uno. Actividades, simples, lisas y llanas, pero alimentadas y propulsadas por el flamígero y centellante fuego de la ardorosa y viva pasión de la esencia más pura y radical; el deseo amoroso.
A mí me apasionaba escuchar sus relatos, plagados de desdichas, de frustraciones y de traiciones, me encantaba saber que despertaba una ciega confianza en una mujer que se jactaba de descreer en todo. La miraba fijamente a los ojos, y podía con ello descubrir la paz que conseguía al desnudar sus misterios ante mí. Como para actuar de forma recíproca, yo intentaba transmitirle ciertos aspectos de mis horrores, sin embargo, muy en el fondo, algo no me permitía mostrarme prístino y sincero. Siempre la desconfianza y la malicia golpeaban mi espíritu y detenían la marcha de mi apertura, por intermedio de mentiras creíbles o de argumentos rebuscados, lograba no entregarle el raudal de mis experiencias, y por lo general cuando la cosa se complicaba, retiraba el as, que siempre lucía en mi manga, y lo jugaba en la partida del sexo.
Por más que todo marchara bajo normales carriles, mi volcánico espíritu en algún momento entraría en erupción y me haría nuevamente desertar del destino. Esta actitud, que la llevaba como marca registrada, como sublime distintivo, no podía alejarse de mí, no manifestaba señal alguna de querer abandonarme y lentamente intentaba absorber que había nacido para construir, pero que tales cimientos sembraban la propia semilla de la autodestrucción y por ello siempre me manifestaría de un modo ambiguo y disfuncional para conmigo mismo.
Saturados por estrictos horarios de trabajo, seducidos por las ofertas del mercado y por llevar una vida acorde a los preceptos sociales, prostituían su dignidad y con ello las ideologías, las fantasías y la moral. Al declinar el sol, dentro del reinado de la luna y de las principescas estrellas, los jóvenes se disponían a hacer el amor, por ende trataban de olvidar las relaciones mantenidas por dinero. Algunos construían el encuentro amoroso consigo mismos, emborrachaban sé a más no poder, los mas extremistas utilizaban alguna que otra sustancia química, los introvertidos la pasaban navegando en la red y los fracasados alabando ciertos tipos de desbordamientos metafísicos. Tanto unos como otros gozaban de una libertad condicional, pues al otro día debían continuar ateniéndose a los mordaces condicionamientos del mercado.
Sí comentar en forma cruda las acciones que demuestran la naturaleza perversa del hombre, desnudando así las falacias de espejos, los paisajes novelescos de una sociedad que se empeña en caracterizar a los malos e injustos en un sector, a los buenos y justos en otros, que nos intenta mentir en forma descarada acerca de las bondades de un sistema que se eleva a expensas del sufrimiento y la necesidad de la mayoría. Sí señalar que no existen instituciones puras ni organizaciones impuras, si delatar a un degenerado que usa una sotana como máscara, si criticar a un ciudadano, por más que pertenezca a una comunidad sufrida, si levantar las banderas de los que no poseen voz, si ponerse en el lugar de un asesino, como para tratar de entender el porque de sus actos, si escribir tales cosas en un texto, nos conducen a medidas de obviar, segregar y tratar con indiferencia a los que emiten este tipo de mensajes. Este tipo de voz será escuchada por individuos que no tengan más que la nada como sostén, dado que los otros están tan viciados con parámetros tan equívocos y erróneos, que encuentran respaldo en instituciones, cerradas y sctarias que defienden lo temerario y absurdo de que existen santos y demonios, víctimas y culpables, ignorantes y sabios. recuerde que donde vosotros veis cosas ideales, aquellos grandes de espiritu pueden ver cosas humanas, demasiado humanas.
Que puede uno sentir cuando todo le es esquivo, cuando ya a nada puede atenerse, el camino deja de ser tal y ni siquiera se vislumbra un atisbo de sendero. El desasosiego espiritual incrusta severas punzadas en el organismo, sometiéndolo a un cruel onanismo. Nadie parece dar cuenta de tal sufrimiento, cuando uno padece de los males del vacío existencial.
Un mal de pocos, de elegidos, de enormes de espiritu, un mal necesario, un lujo que es vulgaridad.
El infierno esta encantador

Lo tuyo es un estilo barroco, decís la verdad por eso no te leen, abusas de los adjetivos, la gente pretende algo más Light. Las frases que salían de distintos rostros, me condenaban a una tenaz sensación de espasmo y de absoluta soledad, pues intentaba reflejar lo que consideraba mis verdades y tan solo me encontraba con un profundo y aquiescente abismo.
Los esfuerzos por buscar(y buscarme) otros tipos de atributos, fidedignos, que hacían a mi ser, poco a poco, desataban una turbamulta de recuerdos y sensaciones, los cuales llevaban impreso el inconfundible sello del horror. Trataba de frenar los impulsos de mis pensamientos, y a medida que pensaba en detener, aquel trágico y desopilante transcurrir, los rostros y las voces de quienes, en algún momento formaron parte de mí, se mostraban con mayor fuerza; Té crees alguien por haber leído tres o cuatro libros baratos, sentenciaba el áspero y frío rostro de mi padre; Sos muy joven para comprenderlo, replicaba la fresca figura de un gran amigo; tenés un futuro por delante seguro que los próximos libros serán mejores, musitaba la alegre mirada de otro querido compañero de vida; Vos cada vez que interrogas a alguien parece como si lo pusieras entre la espada y la pared, no se puede hablar así, concluía la majestuosa voz de una bella mujer. Mi mente transitaba curiosamente por la tierra de los sentidos, en donde las imágenes de eruditos hombres, acoplaban el sufrimiento y la indiferencia que la sociedad, con libre arbitrio les propinaba.
A la par que descubría mi despertar sexual, tras la atracción hacia las jovencitas y mi investidura de hombre, por los frecuentes encuentros y charlas con mis congéneres que empezaban a transformarse en amigos, descubrí también la fuerza del enemigo. Las chicas no solo no me encontraban bien parecido, además descubrían una malformación congénita que mostraba a mi hombro izquierdo superior al derecho, por intermedio de una suerte de sobrehueso.
 

Los muchachos me respetaban, pese a tener siempre a flor de piel la fatídica burla que sumado al hecho de mis nulas conquistas, en lo relacionado a lo femenino, me transformaban en un simple amigo de estudio.

Superado el trago amargo, en un intento de abrazarme a otra solución y de comprender a mi padre incursioné por los terrenos de la política. Pude apreciar entonces la faceta contrapuesta de quien hasta ese momento solo me transmitía pesadillas.
 

El cariño de la gente, la esperanza que depositaban, la atención que le brindan y el apoyo que le expresaban, por intermedio de actos públicos, saludos callejeros y obsequios varios, elementos que comenzaron a disuadirme de que este camino podía ser mi mortífera arma.

Las harto repetidas discusiones, las constantes burlas y la tenaz indiferencia que tanto padres como amigos y mujeres se encargaban de propinarme me ayudaban a afianzarme en mi nuevo artilugio.

Sujeto a la inevitable comparación con mi padre , lentamente me fui transformando en tan sólo el hijo de alguien y no en una persona, lastimosamente fui comprendiendo que política era una cuestión de formarse un discurso, adquirir un status para ejecutar ordenes preestablecidas por grupos económicos y leyes convencionales, estipuladas para la gente deseosa y ávida de engaño de la mentira más cruel que es la de ocultar lo trágica de la verdad, tras lo sublime de la mentira. Otra batalla perdida, que los obstinados bríos de mi juventud me hacían no aceptarla como definitiva.
Fue mi madre quien hubo de ofrecerme un nuevo sendero. Su inmenso amor la llevo, a inventarme una esotérica y mística historia, o quizá la condujo a verdaderamente soñarla.

Un santo, vestido de abad, en una iglesia, le hubo de pronosticar que en su vientre cobijaba a un varón a quién debía llamar Francisco. Tal relato actuó como disparador, puesto que ungido por los colosales designios de la providencia, yo adquiría el atributo de un mecías menor. Como buen soldado me entregué a las filas del bien y momento a momento me convencía de tener la dicha de los elegidos.

Pasaron días y meses en los cuales me encontraba aferrado, fuertemente, a las ordenes celestiales Claro que mi situación no se modificaba en lo más mínimo, pues continuaba siendo un espectador de lujo en los conflictos maritales, un burlado joven en temas de amor, el compañero ideal para estudios en lo referente a la amistad y el hijo de alguien en lo relacionado con lo político.

Fue así que tras un intenso periodo de tiempo me vi en la necesidad de obtener una respuesta de mis superiores. Sea en forma de sueño, aparición, mensaje, señal simbólica, clamaba por un apoyo, por una palmada, por una voz, por un susurro. Puesto que esto nunca llego y que de muy poco podía disfrutar, encontré una nueva luz, oculta entre cientos de libros, miles de páginas y millones de palabras.

El placer de la lectura lentamente se transformaba en una compulsiva obsesión. De los policiales pasé a los best-Séller, de estos a los clásicos, cuando intenté darme cuenta por donde vagaba mi mente ya era demasiado tarde, había abandonado la ficción tomando un serio compromiso con la filosofía. Este nuevo bálsamo requería un particular esfuerzo, el partir de mi ciudad de provincias hacia la gran urbe.
 

Todo tipo de conflictos prácticos que hube que tener que enfrentar, se veían recompensados por una incesante búsqueda de la verdad, a la cuál me veía complacido en tratar de alcanzar.

Mi historia, mis sufrimientos, ya no tendrían lugar, ya que una vez ganado el amor de la gente y la confianza de la deidad, gracias al descubrimiento de la verdad, todo acabaría con suma justicia y con mi nombre en los anales de la humanidad. Paradojas al fin, me encontré con una terminante certeza, la grandilocuente verdad que bajo la ignorante arrogancia académica, la pujante disputa de poder por detrás de póstumos textos, muy poco leídos, escasamente interpretados y nulamente comprendidos, me daban a cuenta que la tan ansiada verdad era que no existían más que mentiras que se desgarraban mutuamente por tratar de alcanzar lo inalcanzable.
 

Ya el mundo no podría cambiar bajo mi verdad, en el caso de que la conozcan, podrían mal interpretarla o de última aplicarla mal.

Avergonzado hasta el tuétano y asqueado por espíritu, decidí construir mi mundo, mi propio sendero, fue allí que tome el camino de las letras. Cada sentencia que vertía en un papel, al leerla me daba una orgásmica sensación de ser un gran escritor.

Mi familia, amigos, mujeres, la política, Dios y la filosofía podían concentrarse y encerrarse en mi sacrosanta pluma, capaz de cobrarse hasta la más mínima de las venganzas. Vasto el terminar mi segunda obra, como para saborear el gusto de la cruel derrota.

Los libros también son una mera cuestión de mercado, el fin último son las ventas y con una buena pluma no alcanza, quizá con un abultado bolsillo o con un rostro ornamentado por los flashes de las cámaras, uno pueda llegar a ser considerado un escritor.

Estoy avergonzado de ser humano, apenado por tratar con quienes son supuestamente iguales, angustiado por saber que creemos en una libertad, la cual día a día se va transformando en más autoritaria, por intermedio de un producto paradójicamente nuestro, llamado civilización, técnica. Asombrado por escuchar que los medios de comunicación informan, que Internet nos acerca y que el sistema nos cobija.
Puede alguien decirme? Me voy a comer tu dolor!. Y repetirme - voy a salvarte esta noche! Tal como dice la cancion de los redondos que lleva el titulo de este conjunto de palabras.
Los Márgenes de la Locura

La locura, se basa en una propuesta estructural de que los hombres están sometidos a las estructuras y no a la inversa, y que el paso de la historia de la locura se ve delimitado por un marco propio de éstas, que establecen modelos propios de relaciones que son diferentes manifestaciones de un mismo sistema estructural. Foucault inicia de esta manera un recorrido cronológico, a lo largo de la historia de humanidad, llevando como centro de la investigación a la locura. Expone que al final de la Edad Media la lepra desaparece del mundo occidental y la margen de la comunidad y en las puertas de la ciudad quedaban leprosarios vacíos, por tanto la encarnación del mal, o de lo anormal, pasa de la lepra a la locura. Esto llevaría a pensar primariamente que toda conducta marginal, frente a la comunidad significa un acto de locura. Este análisis aparece para Foucault como una necesidad Europea de autodefensa, ante el miedo indirecto a contagiarse de lo oriental o de lo africano, que son sinónimos de enfermedades y locuras poco civilizadas o si se prefiere de culturas marginales. Claro que esta marginalidad, es tal, por contrastar con la sociedad occidental. Olvidando así al leproso, dice Foucault, sigue la estructura que permanece aguardando quien la llene, y serán entonces los pobres, los vagabundos, los muchachos del correccional y las cabezas alienadas quienes pasarán automáticamente al sistema de exclusión. El autor francés, continúa con un maravilloso análisis acerca de la definición de la locura, es decir tanto a nivel psicológico cómo post-estructuralista, pero a razón de la argumentación y al tema que nos ocupa, vale decir que lo que Foucault va perfilando, con su sello propio, es la disputa misma entre aquellos que por diferentes circunstancias, sean locos, o jóvenes, “ lo común entre un loco y un joven es simplemente su no aceptación de los principios morales sociales establecidos por sus mayores. El joven como el loco asume posturas impensadas para una sociedad y entonces está marginado”, por tanto se ven enfrentados con lo que se denominaría las pautas del poder reinante o las estructuras de poder. “ La reclusión individual en su triple función de ejemplo de terrible instrumento de conversión y condición para un aprendizaje”, expresa el intelectual francés, para continuar diciendo “ Una adopción meticulosa del cuerpo y del tiempo del culpable, un encuadramiento de sus gestos, de sus conductas, por un sistema de autoridad y de saber...El enderezamiento de la conducta por el pleno empleo del tiempo, la adquisición de hábitos...No se castiga para borrar un crimen, sino para transformar un culpable”.
Es decir el planteamiento de Foucault, consiste básicamente, apoyado además en otra serie de textos como; Vigilar y Castigar, Las Palabras y las Cosas, Historia de la Sexualidad, La verdad y las leyes en las formas jurídicas, en el estudio de la actuación de las normas tanto morales, sociales, jurídicas de los sectores dominantes, o los sectores rectores y reinantes en el poder, o sea los sectores dirigentes e institucionales y de cómo, en el que caso que lo hagan, transforman a sus elementos sociales, que transitan por fuera de la ley.
El sociólogo, también Francés, Jean Baudrillard, en su texto intitulado Estrategias Fatales, realiza un análisis acerca de la inseguridad; “ El problema de la seguridad, como sabemos, obsesiona a nuestras sociedades y ha sustituido desde hace un tiempo al de la libertad. No se trata tanto de un cambio de filosofía o de moral como de una evolución del estado objetivo de los sistemas.
- Un estado relativamente laxo, difuso, extensivo del sistema produce la libertad.
- Un estado diferente del sistema (más denso) produce la seguridad ( la autorregulación, el control, el feedback)
- Un estado ulterior del sistema, el de la proliferación y de la saturación, produce el pánico y el terror.
Para reparar, para hacer cesar el escándalo de la muerte accidental, se instalan los grandes sistemas de terror, o sea de la prevención de la muerte accidental mediante la muerte sistemática y organizada”. Lo que nos transmite Baudrillard, consiste básicamente en las terribles experiencias que padeció la humanidad, con las persecuciones sangrientas en nombre de una ley, como las cruzadas Cristianas, las brigadas rojas Garibaldinas, la caza de brujas, la triple A.
El filósofo alemán Martín Heidegger, distinguía etimológicamente las diferencias sustanciales entre Oriente y Occidente. “ Oriente, es el lugar en donde sale el sol, Occidente es el lugar en donde se oculta”, luego el filósofo prosigue con un extenso y concienzudo análisis en donde desde este punto de partida etimológico se van extendiendo las comparaciones pertinentes, como para a grandes rasgos y de manera muy genérica, en este análisis, concluir en las abismales diferencias culturales, sociales y de pensamiento entre occidente y oriente, tratando de acercar, siempre en el caso de Martín Heidegger, las posiciones entre los dos grandes bloques geográficos, para aunar criterios de entendimiento y evitar confrontaciones mayores.
Desde el punto de vista Religioso, las diferencias sustanciales entre Oriente y Occidente se profundizan al punto tal de que el análisis del autor Samuel Huntigton, “ El choque de las civilizaciones”, se vieron materializadas como profecía auto-cumplida en los lamentables atentados perpetrados en la Ciudad de New York y Washington , el fatídico 11 de septiembre de 2001. Tras estos fatídicos sucesos, grandes comentarios de célebres intelectuales Norteamericanos perciben el trasfondo de tanto horror, que no por casualidad coinciden con las aseveraciones de nuestro análisis, es el caso del afamado escritor Norman Mailer, en una entrevista concedida al Times, “ Ahora bien, pensemos en la invasión cultural occidental en las sociedades musulmanas. Su reacción es que la tecnología moderna y el capitalismo corporativo amenazan al Islam, que todo lo norteamericano va a destruir la base del Islam”.
De todas maneras lo que se quiere dejar en claro, es nuestro profundo espíritu occidental, y como de alguna manera el enfrentamiento con las concepciones culturales, sociales y religiosas de oriente, se van recrudeciendo.
Retomando las investigaciones de Foucault, lo que se quiere recalcar es precisamente las formas y el fondo de nuestro comportamiento, desde el punto de vista institucional o de los sectores de control y poder, que marcan a las claras nuestras reglas y métodos que como sociedad aplicamos a diario. Sería una interminable discusión, prácticamente bizantina, el calificar desde el punto de vista moral, social y político, nuestro comportamiento occidental, más si consideramos que nuestra Nación se ve circunspecta y posee un papel más expectante, por claros motivos económicos, geográficos y políticos, ante los lineamientos dictaminados por los países a cargo de las grandes decisiones occidentales.
Se pretende entonces aceptar y reconocer nuestras pautas institucionales ante lo que se denomina, lo marginal, lo anormal y lo que por ende debe ser controlado.
Ahora bien, asumido esto, y amparado por exhaustivos análisis intelectuales de eruditos, y apartados de la demagogia fácil, del discurso sencillo de barricada, debemos preocuparnos en mejorar nuestros sistemas de control y nuestras instituciones, por tanto nos vemos en la obligación de discernir que significaría “mejorar”, nuestros sistemas de control y carcelarios.
Nunca desconocer que las cárceles, los psiquiátricos, de “normal” poseen sólo eso, el deseo por parte de un mundo, que ajusta desde la institucionalización, oprimiendo al que sale de la norma, al que no acepte o propone y festeja, premia y adula al que cumple.
LA ESPERA

Una de las armas más eficaces y contundentes que utiliza el régimen, para aniquilar las expectativas y los deseos republicanos, y de tal forma, seguir reinando en los amplios campos del vasallaje, consiste en postergar, aletargar y adormecer a la plebe y sus ambiciones.









Los sectores menos pudientes y más empobrecidos, incorporaron a tal punto este mensaje, que ellos mismos, cuando son visitados por diferentes políticos en busca de votos (obviamente en turnos electorales) lo que reclaman, en muchos casos, imploran, es un futuro para su descendencia, para sus hijos. Han asimilado, cruelmente, que ellos mismos ya no tienen posibilidad alguna de salir de la condición de pobreza extrema, donde nacieron y morirán.







Los sectores medios que participan en política, aquellos que engordan los números de la plantilla del empleo público y que se constituyen en los multitudinarios ejércitos de los partidos políticos, aprendieron, tras años y años de espera, que la única manera de progresar, ascender social y políticamente, consiste en rendir pleitesía eterna a sus respectivos jefes, aguardando la llamada divina, que lápiz mediante, premie tanta adulación, lisonja y claudicación, para seguir obedeciendo, desde algún cargo, obcecadamente a sus hacedores.







Los sectores medios que no participan directamente en política, profesionales, comerciantes, productores, medios periodísticos, saben que el mejor negocio se encuentra en arreglar con el régimen, aguardando las mejores condiciones (la candidatura de algún conocido o amigo), para finalmente, llegar a la espera final, de una dádiva o prebenda, para engordar, astronómicamente, las ganancias .







La sociedad en general, confunde la espera perniciosa, que culturalmente alimenta él régimen, con la esperanza. El hombre que aguarda de la virgen o del gauchito el ansiado trabajo, en vez de ir a buscarlo. La mujer que aguarda mediante el gualicho que su marido deje de serle infiel, en vez de plantear directamente el tema. El joven que aguarda la muerte de sus padres, cómo para tener una casa propia, en vez de trabajar vigorosamente para lograr su fin. El adulto mayor, que aguarda, resignadamente que se apiaden de él, en vez de agotar las fuerzas y las energías, como para hacer oír sus reclamos.







El chamamé, Pedro Canoero, grafica con perfección taxativa, lo letal y poderosa que resulta el arma de la espera, inoculada en los ciudadanos comunes, recordemos la letra: “Pedro Canoero, todo tu tiempo se ha ido...Sobre la canoa se te fue la vida...Pedro Canoero la esperanza se te iba sobre el agua amanecida. Tu esperanza Pedro al fin no tuvo orillas.”







La grandilocuente fuerza del arma de la postergación o de la espera, se encuentra en que se la intenta confundir, ávidamente, con la esperanza.







Tener esperanzas no significa esperar nada de nadie, ni siquiera de una divinidad. Porque el creer en algo o en alguien, es un acto de fe o un acto de voluntad, movilizada por una convicción. Pero para creer en ese otro, por más que sea divino, primero hay que creer en uno mismo.







La única forma de contrarrestar el poder, que inocula el régimen, mediante la postergación y la espera, es tener esperanzas en nosotros mismos, en lo que hacemos y en lo que dejamos de hacer.







Si seguimos en la espera esperanzada, nos sucederá lo de Pedro en la canoa. Esperaremos que nos digan de que temas hablar, esperaremos que formen las listas electorales, los menos pudientes esperarán un futuro para sus hijos, los claudicantes esperarán ser designados, otros esperarán hacer su agosto, y todos seguiríamos esperando.





Ahora, sí depositamos nuestras esperanzas en nuestras fuerzas y convicciones, podríamos llegar a la orilla, esa a la que nunca pudo llegar el canoero. De tal manera no se nos irá la vida, y el régimen esperará que al menos se lo recuerde.



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La Mirada del Amo, Engorda el Ganado.

Tal principio simplón, ha sido la guía consuetudinaria de estancieros, latifundista y capangas, que mediante la mera observación del trabajo (en muchos casos explotación) de otros, han incrementado sideralmente sus fortunas personales. Forjadores de la Argentina “Granero del Mundo”, y cómplices en lo sucesivo de las diferentes intervenciones militares al orden constitucional, estos personajes, caracterizados como: de cuello almidonado y con aroma a fragancia francesa, fueron los beneficiarios históricos, de los empréstitos tomados por la nación y de los desbarajustes de los diferentes modelos económicos.
Ni unitarios ni federales, ni de izquierda ni de derecha, ni liberales ni conservadores, estos diestros hombres de mirada altiva y de nariz respingada, han tenido, entre tantas habilidades, el poder camuflarse, por sobre las antinomias, y cabalgar siempre, al lado del gobernante de turno, o como prestatarios del caballo del comisario. Nadie les puede recriminar, la honestidad de sus deseos. Viajar al destino turístico-cultural de turno (Punta del Este, París, New York, Montecarlo, etc), descorchar vinos añejados por años y cotizados en tres cifras en dólares, vestir a sus mujeres con los diseñadores internacionales, practicar deportes altruistas (rugby, polo, pato, golf, etc) y todo eso, y más, por el módico precio de ver como engorda el ganado, que sus abuelos supieron conseguir, a expensas de la genocida conquista del desierto de Roca.
Revolucionarios o deseosos de vivir lo mismo que los Oligarcas, alentados por las gestas patrióticas de Moreno y San Martín, personajes ensimismados en pensamientos igualitarios o propios, desde Alem, Palacios, Yrigoyen, hasta Perón, lograron construir lo que hoy se conoce como “Clase Política”.
Los herederos de estos hacedores, quiénes timonean los destinos republicanos de las administraciones nacionales y provinciales, no sólo, que no han sabido desprenderse de la dependencia con la clase aristócrata-ganadera, sino que, no conforme con la complicidad, imitan los modos, costumbres y actitudes de la realeza oligarca.
Atribulados en cómodos sillones oficiales, ostentando el cargo que elecciones mediante, supieron conseguir, los señores de la democracia, se sientan tranquilos a esperar que la maquinaria aceitada de los aparatos, en los que se han transformado los partidos, engorde sus expectativas individuales, para concretar, sueños y deseos.
El monte, desde donde, observan la realidad, estos popes, está plagado de prebendas, trapisondas y engaños, hacia la comunidad en general, tal como lo hubieron de hacer los conquistadores españoles, que ha cambio de espejitos se llevaban el oro del autóctono o conquistado. La falta de educación y de trabajo, son los pilares que sostienen, a toda la clase política, que tiene al pie a una mayoría depauperada y marginal.
Durante meses, han urdido, estratagemas varias, para posibilitar o imposibilitar la reforma con reelección del gobernador. Dirimida la cuestión, los mariscales de ambas huestes, continúan desafiándose, mediante convocatorias presurosas, impugnaciones, pedidos de habilitación y demás recovecos leguleyos, que son el hazmerreír de todo hombre que se precie de serio.
Ilustrados en los destinos del viento, estos estancieros de la república, conocen su hacienda, y saben que más allá o más acá en el calendario e independientemente de que mengano o sultano, sea erigido candidato, la horda bovina, devenida en menesterosos dependientes de una bolsa de comida, se presentara en las escuelas, para depositar en la urna, el alimento preciado que nutrirá a la clase política de fortunas, cargos y prestancia.
La quietud que los anima, el principio imitado de que con el simple observar el caldo se hace más espeso, se transformará en la solución de hoy y en el problema de mañana. Les alcanzará en este turno, con la falsa lógica de hesitar en la mirada.
Mientras tanto, las larvas que gestan otro pasto, alimentan las vacas, para preparar la llegada de nuevos administradores, que derrocaran a los mirones ociosos. Para cuando estos caigan en desgracia, se darán cuenta, que ni siquiera, han aprovechado el tiempo en cosechar una camada de sucesores. Ni profético, ni místico el pronóstico, de manual.
Cuando el sometimiento de la masa, llega a límites tan escandalosos, se precisa de muy poco, para instruirlos en un nuevo camino. De tanta observación ociosa, los popes no se dan cuenta, que dentro de no mucho tiempo, bastará con fijar un calendario electoral adecuado, para que se vayan como vinieron, por intermedio de los votos. Lamentablemente, para ellos, contarán nada más que la hacienda real, pero como hasta en eso son improvisados, no podrán evitar, que algún capataz, y con cien años de perdón, se haga su agosto, delante de la mirada de quiénes seguirán pensando, que con sólo observar la propiedad, se puede retene
rla hasta la eternidad.
POEMA
La Pequeña Victoria

La pequeña sonríe

No vacila en objetivos lograr

Una rosa la ha lastimado

Teme al jardín ingresar


Traviesa y caprichosa

 

Sus cabellos al viento, ostentan

La frescura de su pensar

La pequeña sonríe

 

No cesa en su lucha

Por la calma y el logro

Infamia eterna y pura

La pequeña Viviana

 

Ya sonríe en paz

Pues, sin ver, ha encontrado

La flor predilecta

Llamada amar

 

Que no tema, ni dude

Pues el tallo, no la va a lastimar

Que no recuerde ni se angustie

Pues la flor forma parte de ella

Y nunca la va a abandonar

 

Calamidad del destino

Furia del mal

Nada detienen a mi flor sin edad
 

Victoria

Soberbia inaudita del mortal

Juego compulsivo y tenaz

Demostrar en un acto o pensamiento

La debilidad terrenal

Omnipotente y certera es la llama de la inmensidad

Pájaros surcando inmensos cielos

Estrellas navegando en el eterno éter

Demuestran, sin cavilar, la insignificancia del mortal

 

Bañado, quizá en las mieles del amar

Un humano de cierto tesoro, se puede jactar

Que guarde con celo su conquista

Pues el viento inmenso de la vida se lo puede quitar

 

De que valen los oropeles

O las riquezas

Sí el hombre festeja

En auténtica soledad

Su nada y fantasiosa existencia fugaz

 

Dulce y aquiescente caminar

Un anciano sentado a la vera del mar

Tiñe con fuego y pasión

El conflictivo y artero juego de la espera

 

Recuerdos proyecta, desde tan paciente sitial

El niño con rostro senil

Solapado viento enreda el paraíso del sosiego

Mientras las olas golpean, sin claudicar

 

Dulce y melancólico es el tiempo

Animal furioso del mandamás

Pobre anciano niño, que lo mismo soporta

Por tan solo un mísero instante de calma y paz
Retrospectiva histórica y actualidad del concepto colectivo en Argentina.

Desde la revolución de Mayo, pasando por el período de Unitarios y Federales hasta arribar al peronismo, desde el concepto de aquello quienes pugnaron por una “argentinidad” más inclusiva e integral, defendiendo la construcción de lo colectivo, en tensión con quienes pretendieron una cofradía para defender intereses facciosos, seguimos aun combatiendo pese al tiempo transcurrido por lo mismo; vayamos a una situación del día, a día, ¿cómo puede ser que la industria del cine y de los que promueven la venta de música de artistas, dispongan que un dvd o un cd, original valga, 30 veces más que aquellos considerados, truchos o piratas, no es acaso, una grieta del sistema, que mediante el acceso a la comunicación nos posibilita, acceder a un menor costo a la cultura y el divertimento?, ¿Por qué la industria nos exige que ingresos a un selecto grupo de lo original, sí el sistema esta diseñado, para que solo unos pocos ingresen, y cuando ese sistema, nos brinda una salida, lo denominan, trucho o pirata, para que no accedamos a la cultura, o en el caso de que lo hagamos, lo realicemos según sus condiciones y alimentando sus leoninos intereses?, es la vieja pelea, de los que quieren una sociedad para pocos o para muchos, sólo que ahora combaten desde los medios y desde la cultura, porque tuvimos hombres como Belgrano, Moreno, San Martín, Rosas y Perón, que ya libraron las otras batallas, hitos, legados y referencias como para no rendirse ni renunciar.
El Largo o el Corto Plazo
Tan vieja como la fábula infantil de la hormiga y la cigarra, en la política vernácula los caminos de corto plazo, mediante el amiguismo, el oportunismo, el nepotismo y el “contactismo” se confronta a la construcción a largo plazo, nutrida de convicciones, de proyectos, pero que no sólo atenta contra el peregrinar de sus hacedores sino que también genera odio visceral, envidia ciega y desconsideración plena por parte de quiénes sólo conocen el atajo, la chicaca, el hiato inmoral de llegada a un lugar del cuál muchas veces se preguntan para que han arribado, y es allí en donde el factor suerte, mediante el cuál han llegado ni siquiera les puede extender una mano y fenecen en la penosa insidia de la nada espiritual.

La dignidad no la perdimos del todo. Por nuestras fibras intimas la sangre guaraní, bulle, efervescente, pidiendo a gritos que no nos rindamos ante el sometimiento, la postración, que nos conducen a ser el último orejón del tarro. Palabras bonitas, notas brillantes y esperanzas que se renuevan no serán el salvoconducto o la solución ante tantos problemas, simplemente es un inicio, una base. Estamos como siempre, firmes y altisonantes, para edificar lo que nos merecemos, lo que tiene que ver con nuestra historia y por sobre todo con nuestros deseos. No tendríamos que continuar esperando, calmos y resignados, que se instale la red de gas, para evitar seguir pagando precios exorbitantes, por un servicio básico e indispensable que se utiliza en el resto del país.¿Hasta cuando miraremos el futuro por televisión o lo escucharemos por radio?, mientras nuestros niños se mueren por falta de vacunas o por la aplicación de las mismas, que sólo se siguen utilizando en el cuerno de África. No seguiremos durmiendo el pesado dormir sin sueño, se puede tener algo mejor, se pueden modificar los códigos de la corporación, se puede progresar por la capacidad y no por los contactos, vos sabes, usted sabe, no les pedimos que nos acompañen, sabemos que somos más los que estamos hartos, juntémonos y lo lograremos.
Invitado a pensar que la realidad, hace un lugar, a quienes proyectamos, desde el inicio de la conciencia, un plan una idea, pletórica de contenido y sentido. Respiro feliz, cierto aire de realización, triunfo, invade aquello abstracto que se convierte en el alma palpable, tangible, presente, algunos han pensado al azar como necesidad, elemento vital para la teleológica propuesta, del primer padre, sea por desconocer la existencia de este trazado, por adolecer, de esperanza o por pensar sin yugos protectores y ante la indómita, soledad de la nada, la suerte se me figura como el armazón, natural y gratuito de los débiles, las almas mustias, se transforman en algo merced a barquinazos, producidos por el libre y caprichoso danzar del azar, que de tanto en tanto, salva de su condición a quiénes no tienen nada más que su nominalizad, no debería ser motivo de infelicidad que la improvisación, en manos de estos neófitos, que por un golpe de suerte se transformaron en algo, pero ocurre, dado que el mundo nos pertenece a todos y a nadie a la vez, Siempre estuve y estaré en mis propias manos, que garabatean, vocablos insolentes para el sentido, he aquí mi huella, inmortal, por más que sólo acuda a ella, antes de regresar de donde provine. Sin mendigar ni protestar por la ausencia o presencia del azar, evitando que el viento, deposite la hoja donde su curso imprevisible lo indique, habrá pasado, y con ello, uno se irá, sin depender de nada igualmente, en un rincón. La memoria, obligara a la diosa fortuna, a advertir, palabras, que me consta ,que al menos le hacen pensar.
De lo Trucho, lo Falso, la Imitación o la Copia

De un tiempo a esta parte, producto del “boom” que se generan en otras grandes urbes, las calles de nuestra ciudad, resguardan locales comerciales ataviados de ropa, juguetes y material audiovisual de juegos, música o películas, que son denominadas “saladitas” en virtud a la gran feria de la salada, en el conurbano bonaerense que desnudo el consumo inusitado de las mercaderías señaladas.
Cabe consignar que podríamos diferenciar los productos que se exponen de acuerdo a la siguiente lógica.
Productos “Copiados”. En este rubro entrarían tanto películas, como música y juegos, es decir la copia de contenidos, lúdicos, musicales o de imagen, que realizan desde una computadora personal quiénes a través de sitios en Internet (que están tratando de ser regulados a nivel internacional) lo “bajan” a CD, que luego lo ponen a la venta, en video clubes o en locales dentro de estas ferias. Habría que ver sí el copiar este contenido, sin pasar por el tamiz de la industria discográfica o de los juegos con consola o la industria del cine, deben ser tratados como “delito” o competencia desleal. Es decir el joven (por lo general no pasan de los 30 años quiénes se dedican a esta actividad) que pone este pequeño emprendimiento por lo general lo hace para poder pagar sus estudios, aprovechando que Internet le da esta oportunidad, de birlarle los derechos a las grandes discográficas o la industria del cine. Para el cliente tiene aún mucho más sentido, los costos son del 10% de lo que le saldría un original, claro que la industria no se quedó atrás y tras “pedirle o presionar” a sus artistas exclusivos que salieran a plantear a la opinión pública que comprando la copia no original, sólo se afectaba el bolsillo de los artitas, ahora genera lobby en el parlamento tanto de EE UU como en la UE, para que se apueben leyes como PIPA o SOPA, para que en definitiva se cierren los sitios de Internet que permiten bajar estos contenidos. Cuestiones anecdóticas, como el grupo musical “Calle 13” esta de acuerdo con la copia de sus propios originales, o el cierre de la cadena de alquileres de películas “Bluckbuster” a nivel mundial, por este fenómeno.
Lo que se pretende analizar, no es la legalidad o ilegalidad en que incurrirían cada uno de los sectores afectados, mucho menos, en la conveniencia del usuario o consumidor, pagar un 10% del costo “oficial”, sino como el aspecto cultural, continúa siendo determinante.
Ocurre que a estas copias, la llaman “Piratas”, “Truchas” o Falsas, cuando en realidad son copias, ni más ni menos, dado que se puede poner en cuestión, la tutela que creen tener las industrias por sobre la música, las películas y los juegos, son bienes culturales, que no tendrían que estar sólo al alcance de adinerados, de hecho, no por casualidad en la vida real, tienen tanto auge los lugares que venden estas copias, es más se tendría que avanzar en la legislación para proteger el acceso del público masivo a estos bienes, sin ser catalogados de piratas, truchos o cualquier otro término despectivo que se sostenga en la fantasía de argumentar que una determinada cantidad de dinero y un papel firmado, hará que sólo escuchemos a nuestro cantante preferido, a través de la compañía que le paga más y que nos vende su música de la forma que ellos definen y el monto que nos exigen, en caso de ser así, y por más dinero que reciban los artistas, estaríamos ante una nueva forma de esclavitud. Esto destierra otra argucia generada por la industria, ningún autor, cantautor, o cantante o creativo pasará sus días sumido en la pobreza, sí es copiado masivamente, no jodamos.
En cuanto a la indumentaria, es decir ropa, calzado o marroquinería, ocurre algo similar, nada más que no es copia, sino imitación. Para el consumidor el contraste también es notorio en cuanto a precio, pese a que a diferencia de lo cultural, también existen diferencias de calidad y el “imitador” debe tener más cuidado en cuanto a no violar la ley de marcas, dado que el margen de imitar y de falsificar, es más que delgado.
Falsificar es imitar con la intención de hacer pasar la imitación como original, sobre un producto de una determinada marca, y por tanto desde la hechura, el símbolo hasta las etiquetas, son tratadas de pasar como originales.
Trucho en cambio es cuando la imitación, se hace con materiales de un costo notoriamente menor y sin que la intención sea hacerlo pasar como original, se prescinden de detalles y se descuidan terminaciones, parece pero se nota que no es el original, dado que no se pretende hacerlo pasar como.
Imitación sería, tomar como modelo, como referencia, como punto de partida, pero no con la intención de copiarlo o de hacerlo pasar como el original, existe originalidad pese a que se tenga un punto de partida o de llegada.
Lamentablemente por lo general, como se imita, se trucha o se falsifica en grandes cantidades, muchas veces este negocio esta explotado por inescrupulosos que se abusan de trabajadores a quiénes someten a tratamiento esclavo (también lo hacen o lo hicieron grandes marcas internacionales o diseñadores de renombre Argentinos) pero como lo nuestro es lo cultural, debemos hacer hincapié en el discurso “totalitario” de consumo que se genera a partir de la moda. Es decir, en verdad, el negocio rentable y ético, debería ser la imitación, insistimos en la locura que representa que unas zapatillas valgan 700 pesos, o una cartera hasta 10.000, pero como el consumidor, influenciado por el mundo de la cultura (no por algo lo más truchado o falsificado son las marcas que usan futbolistas y vedettes o modelos) quiere lo que exhibe y derrocha el jugador de tal equipo o la chica del verano, entonces le pide al “mercado” paralelo, no una imitación, porque claro, culturalmente no es muy aceptable, aunque cada vez más sí, algo parecido, sino algo que sea igual, es decir se suprimió la imitación, nadie la quiere (es grasa, no va) por ello no hay marcas parecidas a, sino se va directamente a la falsificación, dejando de lado la truchada, hasta llegar al punto de buscar mercadería original robada por piratas del asfalto.
Un bien cultural, es una caricia al alma, es intangible, por ello ninguna industria, puede poner como esclavo a nuestros artistas, y señalarnos que es lo trucho, lo falso, o lo original, las copias bien valen, más si se obtienen por canales libres como la Internet, y hasta se debería legislar en contra del dominio que nos pueden imponer desde el “mercado oficial”.
Los bienes materiales, sin embargo, deberían ser válidamente imitados, con límites precisos, sin que los consumidores, exijan a los emprendedores pequeños a truchar o falsificar a marcas que son usadas, exhibidas por referentes mundanales y que crean tendencia o moda. La marca puede ser considerada como elemento de status social, pero lo más importante, para cualquier ser humano, independientemente de su ingreso, pasa o al menos debería pasar siempre por otro lugar. De lo contrario debemos recordar que o fuimos copiados en la secundaria o universidad o fuimos quiénes copiamos o ambas cosas, o los portales de noticias, diarios y noticieros, no “copian” la noticia de las agencias o de sus propios colegas, de hecho en el programa “Word” la herramienta es precisamente copiar. A nadie se le ocurre decir sistemáticamente que estos procedimientos que son naturales, son truchos o falsos, cuando se los hace, como lo describimos es por una cuestión económica que se libra en el terreno cultural.

“Podrán imitarnos pero igualarnos jamás” (Frase en una bandera de la hinchada de Boca Juniors”) Después de esta nota, es necesario que te pida que cites la fuente, jajaja, copia tranquilo nomás….
Desvelamiento.
Al Principio el Ser era todo, de lo demás siquiera pensarse podía. La luz llegó cuando se dividió al Todopoderoso concepto en cinco fragmentos que combinados establecieron una frontera con las demás entidades, las cuales destinaron sus pretensiones a imitar la pentagonal conformación.
El Firmamento se produjo cuando se concibió al Ser como un compuesto capaz de sufrir accidentes, animado por las potencias, consumado por los actos, dirigidos por una causa final y respetado por una adquisición de identidad.
La Tierra firme se concretó en el momento en el cual se halló una vinculación entre el Ser y el atributo razón, este adquirió un preponderante papel cuasi fundador que asentó o permitió el asentamiento, contundente, de determinadas definiciones.
Los Astros en el cielo llegaron, luego de imponérsele críticamente al Todopoderoso los límites del todo de su poder.
Los Seres vivientes aparecieron al concretar dentro del Ser un concepto pleno de conciencia, él cual podía adquirir atributos múltiples, hasta espirituales, llegando incluso a un absoluto.
El Hombre y la Mujer fueron creados al cabo de una larga y pésima interpretación del Ser, con la función de brindarle, a éste, un sentido, certero y real, por tanto único.
Así fue terminada la historia. El séptimo momento significo la consagración, en toda su dimensión del Ser, por tanto su eterna desaparición.
Azorado ante lo clarificador del texto, observé que desvelamiento era una escritura comparada con respecto a otro libro sapiencial, llamado Génesis y que representaba el inicio de una serie de relatos que conformaban un sentir religioso, un ordenamiento social, este nominalizado Cristianismo, tiempos anteriores, hubo de conformar una actitud para con la vida, aceptada por mucha gente y hasta sacralizada. El código, como para interpretar los textos Juánicos, precisamente era atenerse al antiguo régimen, encabezada por lo que hubo de llamarse Biblia. Estos textos, relacionados estrictamente con los Juánicos, me hicieron de una guía de lectura como para no perderme ante tanto material.
Abaddon.
4. Su llegada en cuerpo masculino, artífice propio de la desigualdad de géneros, fustigó sólo el ideal diurno de los vampiros de la existencia. La tenaz formación de sus ideas, estigmas sapienciales de por medio, derribó los claroscuros de los que se apañaban en las oscilaciones del sol y la luna. El callar de su pluma, resguardando lo virginal de la voz, arremetió contra los libertinos ditirambos de un sonar sin sentido. Lo marginal de su pensamiento, escudo emblemático de los más fuertes, finiquitó el libre albeldrío de los débiles de razón. La pureza de su andar, tinte marcado y verdaderamente aristocrático, sedujo a los creyentes de lo material. El hervor de su pasión, fuego incandescente y dominable, soterró el despreocupado andar de los animales pretensiosos de raciocinio. Su rigurosa soledad, la más fiel de las compañias, dividió el compromiso hipócrita de los cobijados en la amistad. La turgencia de su corporalidad, cualidad difícil de mantener, destrozó a los admiradores de la estética en sí. El Clamor de su verdad, el grito más lúgubre de la voz, ocluyó el vano afirmar de los sicarios de la humanidad.
Salida.
1.La impersonal identificación por intermedio de nombres, no podía representar siquiera la nominalidad de los existentes. El número vasallo bizarro de los pragmáticos fue utilizado en pos de una organizada clasificación aunque más no fuese cuantitativa. Seis mil millones eran en total los individuos, descendientes de infatigables cópulas, que formaban la Tierra.
El poder global lo ostentaba subrepticiamente un joven tecnócrata. El dijo o tipeó a su pueblo: “El mundo próximamente adquirirá un dinamismo tal, focalizado en el avance de las comunicaciones y encasillado en la sectorización de un ordenador, capaz de convertir a un individuo en un ser completamente autoabastecido y desligado de las problemáticas coyunturales o de relación, ungiéndolo en alguien capaz de sentirse realizado, verse necesario y completamente armonizado para con sus congéneres. Gestando de esta manera una sociedad informada, equilibrada, comunicada y lograda sin la necesidad de intercambio de palabra física alguna. Desterrando las dudas y forjando un ilimitado progreso”. De esta manera un basto sector del pueblo, sin las posibilidades económicas suficientes como para embarcarse en tamaña pretensión tecnológica fue quedando progresivamente relegado.
Las eclosiones sociales de Pitóm y Ramsés formaban una clara muestra de la división de las aguas, los oprimidos no sólo reclamaban pertenecer al informatizado sistema, exigían que se les cubrieran las necesidades básicas, potencializados sus justos reclamos por la vergonzosa ostentación de los favorecidos él clima se mostraba más que tenso.
El prestidigitador dio una orden a su pueblo “arrojen a los necesitados en el río de la esperanza, pero usufructúen la fe en pos del avance de nuestro mundo, pequeño pero valioso”.
Cuitas de la política
La gente o sus secuaces, súbditos o ¨ compañeros, lo admiraban y seguían no tanto por su capacidad o por las homeopáticas dosis de ideología que algún fulano imprimiera en su movimiento, lo acompañaban porque percibían en él un hombre apto como para engrosar sus bolsillos, por ello las constantes muestras de aprobación caían en burdas adulaciones, y estas se transformaban en simples formalismos que sedimentaban una colosal estructura cuasi medieval
Los más necesitados, cosificaban su necesidad, no tanto en alimento, ropa o materiales de construcción, sino en los elementos modernos de confort, sea televisión, equipo de música, y demás aparatos electrónicos, lo que los llevaba a una tensa espera, apañada por el amargo sabor del mate.
La siguiente casta social, ambicionaba adquirir los ornamentos propios de la clase alta, es decir, vestimenta de marca, una casa en un barrio céntrico o residencial y la frutilla de la torta o el automóvil de último modelo. De esta manera transcurrido un tiempo, podían llegar a hacerse de un apellido, el cuál pudiese imponer, cierto peso en una sociedad tan necesitada de tales suspicacias.
Los Aristócratas, deseosos de conservar sus placeres tan variopintos(casas de veraneo, imponentes residencias, edénicos campos) no se conformaban con retener tales beneficios, más bien se obligaban a ostentarlos y hacían de ellos una verdadera exposición, continua, ante la sociedad.
La política es inmoral puesto que sostiene lo moral, recreándolo y haciendo de ella un verdadero círculo hermético, en el cuál todos se ven obligados a participar. Representa la generalidad de las acciones individuales e intenta instituir una justicia, que por ser una creación artificiosa del hombre, nunca llega a un estado de lo que realmente significaría lo justo.
Prebendas electorales, dinero fresco, compras de dirigentes y demás elementos habían colaborado para el triunfo de alguien sin convicciones, ni espíritu, también la conformación de un verdadero esquema de poder, un armado estratégico que incluía a sectores importantes y que sólo pedía a cambio el liderazgo del hacedor. Cuestión que algún otro, no hubo de aceptar, pues cegado por una altisonante soberbia no admitía ninguna autoridad por sobre sus decisiones y por tanto había confrontado bajo un discurso de merecimientos, bajo la exigencia de una justicia, y con ello fue cavando su propia tumba, pues olvidó que la política es el arte de lo posible, es la disputa de poder, sin reparo en fines.
Cuando Churchill habla a su pueblo ante el inminente ingreso a la guerra, dice, sólo les puedo prometer sangre, sudor y lágrimas, esto viene a cuenta a que a veces es preferible decir la verdad por más cruel que sea y no disfrazarla con una bonita mentira, pues cuando la dimensión de la realidad es tan grande, es absurdo tratar de tapar el sol con las manos. Ahora vamos al acto y tenemos que decirles a los compañeros que la elección esta perdida pero no por ello vamos a bajar los brazos, es en este momento donde debemos mostrar lo que nos diferencia, es decir, la actitud de ir siempre convencidos que tanto el éxito y el fracaso son dos impostores y que si tenemos en manos una batalla perdida, debemos rescatar lo positivo del caso, porque sí por errores nuestros nos encontramos en este situación, ahora no es el momento de lavar los trapos. Les cuento una cosa, esto de la política requiere el manejo de los tiempos, los orientales entendían perfecto y hablaban de templanza, es decir, de no perder la calma y de actuar en el momento adecuado. No serviría de nada que les diga lo que Enrique VIII hubo de decir a sus cortesanos; Cuídenme de mis amigos, que yo me encargo de mis enemigos, es decir, plantearemos esto cuando se deba plantear, ahora tenemos que mostrarnos unidos, fuertes y solidarios. De todas maneras, y esto va para todos, no se olviden que el que viola la ley de omertá tiene los días contados y todos a esta altura sabemos eso de que los accidentes ocurren. ¿Alguna pregunta?, tal hubo de ser el discurso del dirigente, quien luego cedió la palabra a varios integrantes de la agrupación, claro que luego de su monólogo ya estaba todo cerrado y no existía margen como para el accionar de los muchachos.


“Soy libre de hacer una cosa determinada a condición de que nadie me impida hacerla o me castigue por haberla hecho o me imponga la necesidad o la obligación de hacerla” (Félix Oppenheim).

“Para escribir este tipo de estupideces tenes que ser profundamente infeliz” (me lo dijo un tipo al pasar que por momentos, creo que tenía razón…)
Al loco de la política lo tenes que escupir

Una de las tantas actividades que insospechadamente debe recolectar un mayor grado de incertidumbre en cuanto a sus resultados fácticos y comprobables, debe ser la construcción política, desde un no lugar de poder, desde el llano o desde el camino propio. Sí a esta aventura rayana con lo psicótico, le agregamos escenográficamente un lugar con características conservadoras, cómo la provincia de Corrientes, habría que ir a buscar a quiénes desanden este camino para encerrarlos en un manicomio. Tomar esta prudente actitud cristiana, no sólo nos elevaría espiritualmente, sino que además serviría a la comunidad toda, a los efectos de privarnos de tener que cruzarnos con semejantes especimenes que podría afectar la moral, el pensamiento y el futuro de nuestros jóvenes. Así como no hace mucho tiempo atrás, se logró vencer a la lepra, y tal como se combate al delito, reprimiendo y encerrando al que esta por fuera de la ley, así como se domestica al niño, metiéndolo en un jardín para luego insertarlo en el sistema de control educativo, para que luego sea un engranaje en el sistema de consumo, enajenado en una fábrica o en una empresa, tendríamos que hacer con esta clase de sujetos, castigados por divina razón por dios nuestro señor, que envalentonados por la acción de Satanás intentan interceder en la política, en la sociedad, en nuestras costumbres.
Sólo impulsados por una locura demoníaca, realizan encuentros, labran documentos y envían a los medios el derrotero de sus acciones, hasta incluso piden ser tenidos en cuenta en los espacios comunicaciones sin oblar billete alguno. Raro que aún no hayan sido víctimas de sí mismos (sea mediante la acción directa o por intermedio del abuso de sustancias por ejemplo) o que aún deambulen tratando de generar el imposible de la construcción desde fuera, menos como sea ha dicho en una sociedad que históricamente se nutre de sus capas geológicas de hombres nobiliarios sin título habilitante pero con legitimidad para ello, para que nos dirijan sean nuestros próceres, nuestros prohombres, en definitiva los hacedores de la política.
Pero forzando un poco el pensamiento está bien, que den vueltas, que cada tanto nos encontremos con su molesta presencia, a los efectos de que nuestras futuras generaciones sepan la triste vida que les puede esperar, si no nos obedecen, si no nos hacen caso, si no son como tienen que ser, tal como el plan de dios les tiene reservado su papel, regenteado por, nosotros, sus interpretes.
Sí usted ve a uno de estos imbeciles, escúpalos, no se prive, de ninguna manera, ni lo tome como algo ordinario. Manifiéstelo como una travesura, como una nueva forma de sacar el strees y la mala energía, en definitiva un acto inocente como darle de comer a un animal en el zoológico. Estos tontos se alimentan de nuestras sobras, de nuestra carroña, de lo que perdemos, ilusionándose que algún día podrán cambiar lo que nos ha sido dado y lo que mantenemos con orgullo prosaico. No piense en ningún instante que son unos vivos y que están actuando la situación como para no trabajar o no someterse a los dictados, no, están enfermos, la cabeza no les da como para vivir de otra manera que no sea la estúpida ilusión de pretender otra cosa, en vez de disfrutar lo que tienen, de conformarse, de gozar con lo que les toco.
No se apiade ni tenga resquemos en escupirlos, es lo que les hace el sistema, sabiamente, devolviéndole con indiferencia sus proyectos, propuestas, sus escritos, sus gacetillas, nuestros sabios dirigentes que por más que se dividan en las elecciones o en partidos, se unen para no dejarlos entrar, para burlarse entre todos de los loquitos, de los pelotudos, de los crotos, de estos enfermos que pretenden imposibles.
No piense que son pocos, son varios, por ello, alguien debía decir lo expresado, claro que nunca serán lo suficiente y por más que sean muchos, no tienen la capacidad de juntarse o de organizarse, sólo pueden servir como mal ejemplo, pero no se olvide de darle la escupida, así le marcamos de cerca cómo les trata y les seguirá tratando nuestro sistema, y nosotros sus actores principales debemos recordárselos con nuestra saliva a modo de alimento eucarístico.
No tema, no dude, no hesite, escupalos, ellos no tienen moral, no tienen dignidad, no tienen pasado, ni presente, ni futuro, en realidad no tienen ni existencia, tan sólo en este texto.